Por Esteban López Ph.D.; Investigador Centro de Economía y Política Regional (CEPR); Profesor Escuela de Negocios; Universidad Adolfo Ibáñez, Valparaíso.

Según cifras del INE, el desempleo en el trimestre enero-marzo llego al 8,4% en la región de Valparaiso, siendo 0,2 pp mayor que el desempleo en el mismo trimestre del año anterior. Esto ha despertado inquietud en la sociedad dado que dicha tasa es la segunda más alta del país.

Si uno desmenuza esta tasa, se puede ver que el incremento se debe a distintos factores. Primero, la disminución de los empleados en 0,6% de los cuales los jóvenes representan una gran mayoría. Además, los sectores de comercio, agricultura y pesca, y productos manufactureros alimenticios lideran esta perdida de empleo. Considerando que esta cifra de desempleo representa en mayor medida los meses de enero y febrero, y sabiendo que el tipo de cambio en esos meses fue bajo, es de esperar que esto haya impactado en la industria turística (muy relacionada con los sectores antes mencionados). Es decir, el bajo tipo de cambio desincentiva a turistas, lo que repercute en menor empleo en sectores conexos al turismo.

Sin embargo, queda explicar el mes de marzo. ¿Porqué este mes no generó suficiente reactivación en el empleo para contrarrestar la bajada en el empleo en los meses de enero y febrero?. Una posible explicación puede venir de el hecho que el sector minero de producción de cobre es uno de los pocos sectores que mostraron un crecimiento en el empleo. Es más, según cifras de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), al rededor de 8.300 personas que viven en la región de Valparaíso declararon trabajar en la región de Antofagasta (segundo destino después de Santiago con 34mil personas).

 

 

El que haya un numero importante de personas trabajando fuera de la región es un signo claro de la falta de oportunidades laborales locales (la mayoría de gente prefiere trabajar cerca de sus hogares). Entonces, es difícil que el desempleo disminuya si hay señales de bajas oportunidades locales. Adicionalmente, la conmutación de larga distancia tiene efectos secundarios importantes para las regiones que reciben trabajadores y las regiones donde viven estos trabajadores. Por ejemplo, la región de Antofagasta pierde consumo de bienes locales (y generación de empleo) dado que los sueldos de sus trabajadores que vienen de otras regiones se gastan en los lugares donde los trabajadores viven. En el caso de la región de Valparaíso, el tener casi 53mil personas (6% de la fuerza laboral) trabajando en otras regiones también es preocupante, no solo por los efectos sociales disruptivos que tiene en la calidad de vida, sino también por los efectos en la economía local de tener 53mil trabajadores que ya no aportan a la oferta laboral de la región. Por ejemplo, la mayoría de los trabajadores conmutantes (más de 20mil) tienen educación universitaria y un promedio de edad de 44 años, es decir representan un activo regional bien calificado y en el ‘peak’ de sus años productivos que ahora sirve a la productividad de otras regiones. En base a este corto análisis cabe preguntarse: ¿cómo hacemos para atraer más oportunidades laborales a la región?

Como región necesitamos pensar en cuál es nuestro rol en el desarrollo de Chile y desde ahí definir qué cosas nos faltan para lograr llegar a jugar ese papel. Algunos dirán que somos el puerto de Chile, otros un centro logístico y de transportes, la capital cultural y del turismo, una región universitaria, el eje donde se debate la política en Chile. De todos estos adjetivos, hay otros que no son muy halagadores: región con mayor número de campamentos, alta desigualdad de ingresos y segregación residencial, altos niveles de crimen, entre otros.

Pero quizás el problema más grande no está dentro de Valparaíso, sino en su hermano mayor: La Región Metropolitana. Esta región vecina, tan favorita de las esferas políticas, empresariales, gubernamentales, educacionales, etc. La región metropolitana es el hermano favorito de Chile, el que recibe toda la atención, los halagos, y en definitiva la inversión. En por esto que la noticia de la postergación de la licitación del proyecto TVS les duele tanto a los porteños. A pesar de que haya habido razones de peso para la postergación (proyecto de alta envergadura, competidores entrantes, etc.) la región necesita urgentemente atención: de vez en cuando hay que comprarle ropa nueva al hijo menor y no solo darle la ropa que le va quedando chica al hijo mayor.

 

A pesar de lo anterior, Valparaíso tiene a mi juicio muchas cosas por las que sentirse esperanzado. A la luz de estos datos y análisis es importante que cuidemos de las cosas buenas que tenemos en la región. Es importante que fomentemos el cuidado de nuestro patrimonio, nuestras características únicas que nos destacan, y hagamos de eso nuestra fortaleza desde donde mostremos que Valparaíso puede crecer, desarrollarse y llegar a ser una región vibrante y prospera.

Link de la entrevista en Radio Bio-Bio Valparaíso.  Mis agradecimientos a Karina y Rodolfo por el espacio de discusión.

https://www.litoralpress.cl/deposito/audios/2019/05/02/8447594.mp3